El periodismo deportivo tradicional, entendido éste como una arcaica aproximación a lo que actualmente nos ofrecen científicos con vocación comunicadora (Perarnau, Segurola, Uría, etc.) ha facilitado involuntariamente una perversión y heterogeneización conceptual sistemática en todo lo referente al fútbol y a su campo semántico. Esta perversión conceptual se ha corregido en algunos casos gracias a la labor divulgativa de nuevos profesionales, que se encuentran a caballo entre la ciencia y el periodismo. La ciencia les permite comprender la lógica interna del deporte, y el periodismo ofrecérsela a los lectores. Que estos nuevos periodistas tengan una formación en Ciencias del Deporte, sea la rama que sea, provoca un orden epistemológico y un consenso terminológico. Este acuerdo es absolutamente necesario para hablar de lo mismo. Como decía el filósofo y ensayista Gustavo Bueno, "el concepto no admite mil nombres". Esto significa que para entendernos es necesario hablar el mismo idioma y dar a cada elemento un nombre común. Si no hacemos esto, nunca daremos el primer paso para crecer científicamente, y nos quedaremos en meras charlas de café.
Esta aproximación conceptual se ha producido inicialmente con el término "cambio del sentido de la orientación del juego", antes conocido como "cambio de juego". Poco a poco los periodistas, sobre todo de radio y televisión, fueron aprendiendo que un cambio de juego es pasar de un tipo de juego a otro (del dominó al parchís, o de la oca al mus) y que era mucho más apropiado utilizar el nuevo término. Este nuevo término ya era utilizado por los profesionales formados en las facultades de Ciencias del Deporte desde hacía lustros.
Al igual que ocurre con el ejemplo anterior, hay otros conceptos utilizados por los profesionales del deporte que no concuerdan con los utilizados por los periodistas. Esto acrecienta todavía más la brecha existente entre la gente que lee los periódicos y los científicos que se encargan de estudiar las complejas redes y lógicas internas de los diferentes deportes. No hablamos el mismo idioma, y por tanto no nos entendemos. Un caso claro que ilustra esta diversidad conceptual inadmisible en la ciencia es el de los términos estrategia, táctica y técnica.
La estrategia consiste en el plan general de un equipo. Son las intenciones ofensivas y defensivas en función de las propias virtudes y defectos, y también de las del rival. Puede ser modificada tantas veces como se desee a lo largo de un partido. Ha de ser interiorizada por los jugadores para que los automatismos generados provoquen una ligera ventaja con respecto al adversario. Un cambio en la estrategia provoca cambios en los automatismos, y los nuevos automatismos reemplazan a los propios de la estrategia sustituida. El 4-4-2 es un dibujo estratégico, no táctico.
La táctica es la capacidad de cada jugador de tomar decisiones inteligentes a cada instante. La colocación de un futbolista en las diferentes zonas del campo en función de la situación del balón, de sus compañeros y de sus adversarios es un ejemplo de inteligencia táctica. Saber cuándo regatear y cuándo pasar es inteligencia táctica, al igual que cuando decimos que un jugador está siempre bien colocado o que sabe en qué momento pasar y en cuál conducir.
La técnica en los deportes colectivos no se entiende si no es en relación a la incertidumbre provocada por compañeros y adversarios. No hay un modelo de ejecución técnico perfecto, porque pocas veces se va a producir esta situación ideal. La posición cambiante del cuerpo, la zona del campo, la orientación espacial, la velocidad y trayectoria del balón, la oposición del adversario, etc. son factores que modifican constantemente el patrón técnico ideal. Así que podemos considerar la técnica como las herramientas disponibles para ejecutar las soluciones propuestas por la táctica ante cada problema que surge durante el juego. El profesor Horst Wein (Fútbol a la medida del niño) comprendió esto hace muchos años, y propuso un modelo de formación para los jóvenes donde se ponía el acento en las tareas que facilitaban la integración de la técnica y de la táctica.
Resumiendo, podemos decir que el entrenador es el general que dispone a sus ejércitos según las necesidades del combate y en función de sus virtudes y sus defectos, así como de los puntos fuertes y débiles del contrario (estrategia). Sus soldados actúan según su plan, y resuelven en cada combate los problemas específicos que van surgiendo a cada instante. Cuándo deben golpear o escapar, cuándo fintar o acelerar (táctica) a través de su habilidad con el uso de las armas disponibles (técnica).
miércoles, 6 de febrero de 2013
domingo, 23 de diciembre de 2012
El plan de Mou (2ª parte)
Si en la anterior entrada ("El plan de Mou") especulaba con la posibilidad de que el entrenador madridista estuviera desechando la Liga para jugar todas sus cartas en la Champions, a través de una planificación arriesgada pero inteligente en cuanto a optimización de recursos, ahora he de dar una vuelta de tuerca para interpretar los últimos acontecimientos.
Lo ocurrido ayer en Málaga con Iker Casillas, mito del madridismo, no puede ser otra cosa que el derrumbe de un circo de tres pistas que al final no ha podido ser correctamente gestionado.
A mi modo de ver, que el Manchester sea el rival del Real Madrid en octavos de la Champions tiene mucho peso en todo lo ocurrido ayer. Mourinho esperaba un rival de menor entidad para poder seguir ganando forma a través del ritmo de competición. Pero no ahora, sino a partir de febrero o marzo. Que sea el Manchester el oponente significa que las dificultades para pasar de ronda van a ser máximas, y trastoca sus planes absolutamente. Esto no quiere decir que no vaya a pasar la eliminatoria, pero sí que todo su plan de optimización va a verse alterado.
Nos encontramos por tanto en el siguiente escenario: el equipo fuera de la Liga, con la Copa del Rey como una pieza menor, y con las esperanzas de la Champions seriamente amenazadas. Las ofertas de otros clubs para contar con el portugués son suculentas, y ahora solamente queda salir del Real Madrid. Si no lo echan, y el equipo cae ante el Manchester, su prestigio como entrenador (porque como persona ya no hay nada que pueda hacer para salvarlo) va a quedar seriamente dañado. No para el club que lo pretenda, pero sí para la comunidad internacional, que ya empieza a verlo como un personaje incómodo.
Así que el panorama para Mou debe de ser el siguiente: me cargo al último mito madridista que me queda (ya lo hizo con Raúl, Zidane, Valdano y hasta el propio Di Stéfano) y provoco una rebelión tan bestial que sólo pueda resolverse con mi despido (cobrando 60 millones de euros) y además echándole la culpa de los malos resultados a los jugadores. Si no me echan, me la jugaré ante el Manchester a una sola carta, esperando salir vencedor, pero seriamente tocado en mi relación con jugadores, directiva y afición.
No pinta bien, la verdad.
Lo ocurrido ayer en Málaga con Iker Casillas, mito del madridismo, no puede ser otra cosa que el derrumbe de un circo de tres pistas que al final no ha podido ser correctamente gestionado.
A mi modo de ver, que el Manchester sea el rival del Real Madrid en octavos de la Champions tiene mucho peso en todo lo ocurrido ayer. Mourinho esperaba un rival de menor entidad para poder seguir ganando forma a través del ritmo de competición. Pero no ahora, sino a partir de febrero o marzo. Que sea el Manchester el oponente significa que las dificultades para pasar de ronda van a ser máximas, y trastoca sus planes absolutamente. Esto no quiere decir que no vaya a pasar la eliminatoria, pero sí que todo su plan de optimización va a verse alterado.
Nos encontramos por tanto en el siguiente escenario: el equipo fuera de la Liga, con la Copa del Rey como una pieza menor, y con las esperanzas de la Champions seriamente amenazadas. Las ofertas de otros clubs para contar con el portugués son suculentas, y ahora solamente queda salir del Real Madrid. Si no lo echan, y el equipo cae ante el Manchester, su prestigio como entrenador (porque como persona ya no hay nada que pueda hacer para salvarlo) va a quedar seriamente dañado. No para el club que lo pretenda, pero sí para la comunidad internacional, que ya empieza a verlo como un personaje incómodo.
Así que el panorama para Mou debe de ser el siguiente: me cargo al último mito madridista que me queda (ya lo hizo con Raúl, Zidane, Valdano y hasta el propio Di Stéfano) y provoco una rebelión tan bestial que sólo pueda resolverse con mi despido (cobrando 60 millones de euros) y además echándole la culpa de los malos resultados a los jugadores. Si no me echan, me la jugaré ante el Manchester a una sola carta, esperando salir vencedor, pero seriamente tocado en mi relación con jugadores, directiva y afición.
No pinta bien, la verdad.
martes, 27 de noviembre de 2012
El plan de Mou
El escenario al que se enfrenta esta temporada Jose Mourinho facilita de forma sutil los resultados deportivos irregulares que está obteniendo el club madridista hasta el momento. Mi tesis se fundamenta en la siguiente argumentación:
Mourinho (y el Real Madrid, por supuesto) ha ganado ya la Liga y la Copa del Rey. Tan solo le falta por ganar la Champions, y podrá decirse que sus objetivos en España se han cumplido. Hacer doblete o triplete aquí es muy complicado. El Barcelona y el Real Madrid son dos gigantes que luchan entre ellos en dos competiciones domésticas y una europea. Ante este panorama es muy probable que Mourinho esté adoptando una estrategia muy inteligente. Esta estrategia no es otra que la de desechar Liga y Copa para centrar todo su potencial en la Champions.
Las consecuencias de esta decisión son un bajo rendimiento en Liga, puesto que la planificación física está alterada con respecto al plan habitual en los equipos de Mourinho (puesta en forma rápida de un once tipo hasta exprimirlo). El portugués llegará (suponiendo que pase las correspondientes fases) a las etapas decisivas de la Champions con un once optimizado en lo físico y en lo estratégico, con automatismos adquiridos durante estos tres años. Será temible, pero a cambio habrá de renunciar a la Liga. No tanto a la Copa del Rey, pues parte de las ventajas de este tipo de planificación podrían aprovecharse aquí, si va pasando rondas. Es el "quien mucho abarca poco aprieta" llevado a su máxima expresión.
Mourinho (y el Real Madrid, por supuesto) ha ganado ya la Liga y la Copa del Rey. Tan solo le falta por ganar la Champions, y podrá decirse que sus objetivos en España se han cumplido. Hacer doblete o triplete aquí es muy complicado. El Barcelona y el Real Madrid son dos gigantes que luchan entre ellos en dos competiciones domésticas y una europea. Ante este panorama es muy probable que Mourinho esté adoptando una estrategia muy inteligente. Esta estrategia no es otra que la de desechar Liga y Copa para centrar todo su potencial en la Champions.
Las consecuencias de esta decisión son un bajo rendimiento en Liga, puesto que la planificación física está alterada con respecto al plan habitual en los equipos de Mourinho (puesta en forma rápida de un once tipo hasta exprimirlo). El portugués llegará (suponiendo que pase las correspondientes fases) a las etapas decisivas de la Champions con un once optimizado en lo físico y en lo estratégico, con automatismos adquiridos durante estos tres años. Será temible, pero a cambio habrá de renunciar a la Liga. No tanto a la Copa del Rey, pues parte de las ventajas de este tipo de planificación podrían aprovecharse aquí, si va pasando rondas. Es el "quien mucho abarca poco aprieta" llevado a su máxima expresión.
jueves, 7 de julio de 2011
Es el mismo Messi
Un nuevo compromiso de Leo Messi con la Selección Argentina reabre el debate sobre la razón de que el considerado mejor futbolista del Mundo (categorización improcedente en un deporte colectivo; aclaro para quien no conozca ya mi punto de vista sobre este asunto de los premios individuales) no rinda con la albiceleste del mismo modo al que nos tiene acostumbrados en su club.
Hay periodistas deportivos de gran alcance mediático que con sus opiniones perpetuan atavismos, ideas preconcebidas que llevan años arraigadas en el imaginario deportivo. Y otros, que callan cuando escuchan estos argumentos medievales, se convierten en cómplices de una mediocridad deportivo-intelectual que nos hiere en lo más profundo de nuestras humildes mentes a aquellos que hemos dedicado años de nuestras vidas a estudiar la complejidad de los deportes colectivos.
Ayer mismo un tertuliano de un programa de deportes de Canal + defendía con vehemencia que Messi tendría que rendir igual en cualquier equipo en el que jugara. Este tertuliano de cabello blanco no es periodista deportivo, pero sí lo eran algunos de los que estaban con él. Entre ellos alguno de los más prestigiosos y afamados de este país. Y ninguno abrió la boca para rebatir esta idea. Resulta que todos están de acuerdo en que Messi tiene que jugar igual de bien sea cual sea el equipo del que forma parte.
Pues resulta que esto no va así, señores. La 'Teoría del PCFútbol' defiende que si juntas a los “mejores” jugadores (o a los más valorados) haces el mejor equipo. En el popular juego bastaba con fichar a esos jugadores con media de 90, 91 o 92 puntos para que tu equipo ganara los partidos por goleada. De hecho daba igual poner a un delantero de central o a un lateral de mediocentro. Lo importante es que fuese el mejor valorado. Y muchos periodistas deportivos, que por descontado no han leído a Martí Perarnau, siguen pensando que esto va así también en la vida real. No saben nada de roles, subroles, redes de comunicación motriz, educación física de base, génesis y estabilización de automatismos, táctica dinámica y semiótica. Y les da lo mismo. ¡Porque es más fácil decir que Messi no rinde en Argentina por factores socioculturales!
Messi no rinde en Argentina porque la matriz donde ha de desempeñar su rol no es la misma matriz en la que ha aprendido, donde se ha desarrollado y donde ha sublimado su talento. El Barcelona habla un idioma único, que sólo dominan aquellos que se han formado durante casi diez años en los campos de La Masía. Algunos jugadores “externos” lo aprenden, no sin gran esfuerzo, y forman parte de esa maravillosa orquesta futbolística en la que se ha convertido el conjunto catalán. Pero son muy pocos. Messi ha encauzado durante años todo su talento natural para integrarse en una máquina perfecta, y es ahí, donde todos hablan el mismo idioma, cuando se convierte en ese superhombre. Pero es el equipo el que lo convierte en figura destacada, mediente una aportación bidireccional que es santo y seña de la dinámica barcelonista: yo cumplo mi función en la orquesta y esta me encumbra a las más altas cimas. Mi talento se desactiva en cuanto salgo del Camp Nou porque son mis compañeros los que lo subliman. Cuando me alejo de esos jugadores que hablan el mismo idioma que yo, tanto ellos como yo perdemos nuestro poder. Podemos regatear bien, controlar mejor, chutar excelentemente. Porque somos buenos técnicamente. Pero ni nos acercaremos a lo que somos cuando formamos parte de nuestro grupo. Esto lo saben lo ex-jugadores culés que han intentado seguir su camino en otros equipos, con otro idioma que no dominan. Casi ninguno ha rendido como de él se esperaba. Fuera de su hábitat natural el canterano del Barça se diluye hasta convertirse en una sombra de lo que era. Y Messi, fuera del Barcelona, está sujeto a las mismas leyes. Pero no son burdas falacias socioculturales, sino leyes científicas perfectamente enunciadas, comprobadas y estudiadas. Pero tal vez demasiado complejas para ser defendidas en una charla de café.
lunes, 20 de junio de 2011
El dilema madridista
Esta mañana leía la noticia de que el Real Madrid estaría pensando en Thiago Alcántara como uno de sus fichajes estrella para la temporada que viene. Independientemente de que la noticia sea cierta o no, me parece interesante realizar una pequeña reflexión sobre este hecho, y también sobre otros aspectos relacionados.
Si yo fuese un aficionado moderado (es decir, mínimamente objetivo y abierto a la discusión racional) del Real Madrid, y hubiese tenido la idea de leer Senda de campeones, del periodista Martí Perarnau, estaría bastante preocupado por el futuro deportivo de mi equipo. No voy a explicar en unas breves líneas lo que un profesional expone en todo un libro, pero puedo decir que se detalla con una concreción incontestable el sofisticado proceso de formar un equipo perfectamente automatizado y orientado a un fin. Ese equipo es el Barcelona, y el proceso abarca una línea de tiempo que se inicia en las Escuelas de Formación y concluye en el primer equipo. A lo largo de este proceso se seleccionan jugadores que van a cumplir con total exactitud las pautas de especialización diseñadas por un elenco de profesionales de contrastado valor. El final del proceso nos deja un equipo que funciona como un reloj porque cada una de sus piezas ha sido pulida durante al menos diez años de entrenamientos y repeticiones orientadas a un estilo de juego determinado. Cada una de esas piezas realiza una función que tiene sentido solo con la participación activa y coordinada del resto de las piezas. Es la especialización sublimada. Y lo es hasta tal punto que los propios responsables de la cantera barcelonista reconocen que los jóvenes no están preparados para ser buenos en diferentes estilos, sino los mejores en uno. Y esta apuesta destacada por la especialización es la que después de varios años de maduración ha provocado los éxitos abrumadores de los azulgrana.
Y es ahí donde en mi opinión empieza el dilema madridista. Es evidente que el Real Madrid dispone de un equipo fabuloso que ha destrozado futbolísticamente a casi todos los rivales con los que se ha enfrentado esta temporada. Ha sido una apisonadora que, gracias a su verticalidad y pegada, ha ganado y ha establecido unos magníficos registros goleadores. Sus jugadores son excelentes y su entrenador es un hombre muy inteligente consolidado desde hace años como uno de los mejores gestores de grupos deportivos que existen. Sin embargo, en los duelos directos con su máximo rival ha pervertido su filosofía ofensiva (su estilo de juego) para intentar frenar las virtudes del contrincante. El Barcelona ha sido el único equipo con el que el Real Madrid ha variado su estrategia, que ha pasado de la verticalidad más extrema a la brutal destrucción de líneas y a la presión más intensa con un empeño espartano. Si el Real Madrid ha optado por esto (y no le salió mal del todo, ya que a nivel de resultados cuantitativos obtuvo un título) es porque consideraba que era la única manera de vencer al Barcelona, dado que el del famoso 5-0 fue el único partido de los cinco que se jugaron esta temporada en los que los madridistas intentaron afrontar el reto como iguales. Y aquí el dilema se revela en todo su esplendor: el Real Madrid no necesita a Thiago, ni a Cesc. Ni siquiera necesita a Xavi o a Iniesta. ¡No necesita a Messi!...porque no les va a servir de nada...Si quieren jugar de igual a igual al Barcelona, siempre serán inferiores. Al menos por ahora. La clave azulgrana es el inmenso grado de automatización de un estilo que además de ser estético es tácticamente consistente. Es decir, que aunque fiches a alguno de los músicos del grupo que hace la música más bella, no te llevarás conntigo la esencia, porque no es el individuo el que consigue ese grado de perfección, sino que son las relaciones entre esos músicos las que intensifican el rendimiento, aumentándolo de una forma que es más que la simple adición de intérpretes. Es tocar igual desde niño, con compañeros que suman para lograr ese objetivo. Por eso aunque Thiago o Cesc o Xavi se fueran al Real Madrid, nunca se alcanzaría el nivel del Barcelona, ya que la matriz donde las reacciones se dan, no existe. En este caso un árbol no hace bosque.
Por otro lado, el Real Madrid ha demostrado ser imparable contra el resto de equipos de Europa y de la Liga. Así que no necesitan a Thiago para ser todavía más fuertes. ¿Qué hará el entrenador madridista? No es descabellado pensar que propondrá un estilo “por defecto” (veloz y ofensivo, vertical y directo) y que al tiempo entrenará desde ya para intentar frenar al Barcelona con una propuesta no muy diferente a la de este año. Nadie que no lleve diez años entrenando como el Barça puede jugar como el Barça. Estoy deseando saber cómo va a resolver Mourinho el dilema.
lunes, 6 de junio de 2011
El doble pivote de Del Bosque
Vaya por delante que escribo estas líneas un par de días después de que la Selección Española arrollara a la de EEUU en un partidazo monumental tanto a nivel estético como funcional. La superioridad de nuestro equipo fue tan evidente que no hubo ninguna similitud con el partido de la Copa Confederaciones que tan amargo sabor nos dejó hace apenas dos años. Desde mi punto de vista está claro que una de las razones para tal superioridad ha sido el ritmo competitivo heredado. Es decir, en este partido casi todos los jugadores españoles llegaban en un estado de forma óptimo, ya que han estado compitiendo al máximo nivel hasta hace una semana. Hace dos años España llegaba al partido de semifinales después de tres semanas de parón, y sólo los jugadores del Barcelona habían mantenido las exigencias de la competición hasta ese momento. Por otro lado, los norteamericanos se habían concentrado mucho tiempo para preparar el torneo. Estos factores fueron sin duda determinantes en el devenir del mismo.
Sin embargo no quiero dejar pasar la oportunidad de criticar el doble pivote que el seleccionador utiliza de manera sistemática en todos sus partidos. Creo que cometemos un error si pensamos que una flor trae la primavera, como nos equivocaremos si pensamos que el fantástico desempeño ante los estadounidenses es de causalidad táctica y no por razón, como ya he comentado, de estado de forma y de talento.
Comprendo perfectamente a Don Vicente Del Bosque por querer proteger unas ideas que al fin y al cabo lo han llevado hasta donde está, y le permitieron obtener indiscutibles éxitos con el Real Madrid. Pero hoy en día la Selección Española cuenta con una ventaja que absolutamente nadie en el mundo posee: puede jugar con casi la totalidad del equipo titular del considerado por la mayoría de especialistas como el mejor club del mundo actualmente. ¡El valor de esto es incalculable! ¡Los automatismos están optimizados al máximo! No debes tocar nada para que la máquina funcione a la perfección. Teniendo en cuenta que Casillas puede jugar por Valdés sin que se resienta el equipo (aunque yo pondría a Valdés porque es la pieza original de esa maquinaria), ¿por qué no jugar con Ramos, Piqué, Puyol, Capdevila, Busquets, Xavi, Iniesta, Cesc (o Silva), Villa y Pedro? Silva o Iniesta pueden hacer de Messi (salvando las distancias), pero el resto del equipo es prácticamente el Barcelona. Ni siquiera tienes que entrenarlo…No hablo de los bolos de estos días, sino de los partidos oficiales, que será cuando nos juguemos los cuartos. España no ha brillado como se supone, y una de las causas principales es que el doble pivote actúa como un ralentizador de la dinámica de juego. Es un estorbo para la asociación y la fluidez. No tiene sentido en el entramado semiótico del conjunto. Es poner a dos pianistas en la orquesta cuando sólo necesitas a uno.
No cuestiono la valía de jugadores como Xabi Alonso. Me parece un auténtico jugadorazo. Pero no debemos olvidar que el fútbol es un deporte colectivo basado en automatismos y relaciones de comunicación entre jugadores. Si puedes utilizar una dinámica perfecta ya formada y consistente, no te conformes con una “cuasi-perfecta”. El equipo se resiente, y el juego se resiente.
Pero está claro que Del Bosque ya sabe todo esto. ¿Pero por qué no lo hace? Muy sencillo: el fútbol no es sólo fútbol. La presión mediática para alinear jugadores del Real Madrid es brutal. Una España con 8+Cesc en el once inicial no sería bien recibida por según qué sectores de la prensa especializada. Por eso respeto a Don Vicente. Es un gestor de grupo fantástico. Porque está rizando el rizo al adaptar el modelo por defecto de este combinado a las exigencias del entorno. Debe desmontar el Barcelona para incluir piezas “no de serie” sin que se le desmonte el motor. Las consecuencias son que España sigue ganando, pero jugando peor de lo que podría. Pero al menos la presión se rebaja y el equilibrio se mantiene.
martes, 31 de mayo de 2011
Reflexiones futbolísticas a vuela pluma
Las últimos eventos de la temporada futbolística saliente me han llevado reflexionar sobre una serie de hechos . Estas reflexiones no son lo suficientemente consistentes como para dedicarles un artículo, pero sí lo bastante densas como para exceder los 140 caracteres de un tweet. Probablemente incida sobre alguna de ellas en futuras entradas de este blog, una vez que haya recopilado la información necesaria para argumentarlas coherentemente. Pero ahora, a vuela pluma, esto es lo que se me ocurre:
- “El grado de compromiso entre fondo y forma alcanzado por el Barcelona se halla próximo al 100%. El ganar ya no es lo más importante, sino que la manera de conseguirlo, a través de un estilo estético y definido, cobra la misma relevancia.”
- “ La final de la Champions fue un ejemplo de que para ganar no hay que dar ni una sola patada, y de que para perder con dignidad tampoco hay que hacerlo. Tampoco hubo cabida en esa final para el teatro. Ojalá el fútbol fuese siempre así, ganara quien ganara.”
- “Dice Sami Khedira que el Real Madrid está muy cerca del nivel del Barcelona, porque ya le ganaron una vez esta temporada. Con 11 jugadores, dice el alemán, hubiesen derrotado al Barcelona. Mi opinión es que nunca se sabe lo que hubiese podido ocurrir. Se dan mil escenarios posibles porque hay demasiados factores intangibles. Lo que me parece claro es que el Real Madrid está cerca de ganar cuantitativamente (Dos títulos contra uno para el Barcelona) pero muy lejos de hacerlo cualitativamente (no sólo ganar sino cómo ganar)”
- “Cuando un equipo juega al límite del reglamento es cuestión de tiempo que sea penalizado por ello. Cuantos más partidos juegues de este modo más probabilidades hay de que te quedes con diez o con nueve. Es normal, por tanto, que el Real Madrid haya sido penalizado de este modo en su póker de clásicos. Y si jugasen de esta forma otros diez partidos, peor...”
- “No me gusta el teatro de Busquets y de Alves. Lo único que hace es desentonar en la magnífica sinfonía barcelonista y dar motivos a los radicales para cuestionar el estilo. Cada vez que lo hacen me avergüenzo. Como me avergüenzo de Arbeloa al verle pisar a Villa. Sin palabras.”
- “ El Real Madrid es un equipo brutal. Vertical, veloz, poderoso, infalible. Es una manera diferente de entender el fútbol, pero igualmente válida. Si la llevan a la máxima expresión, es casi tan agradecido de ver como el Barcelona. Es puro espectáculo.”
- “Pepe es el antifútbol personificado. Entiendo que su entrenador le asigne un rol que sólo él es capaz de realizar a la perfección. Pero por el bien del fútbol hay que acabar con personajes que confunden capacidad de sacrificio y potencial atlético con agresividad y patadas.”
- “El Deportivo bajó a Segunda por muchas razones. Pero una de ellas es su ineficaz política de cantera. Un equipo profesional no puede dedicarse a fichar jugadores con una inespecificidad alarmante. El correcto aprovechamiento de la cantera tiene una sistemática. Primero, determinar la identidad futbolística del club. Sea la que sea; segundo, buscar a los profesionales que lleven esa idea a la práctica desde los 12 años (antes formación en las escuelas de fútbol. Algún día me gustaría hablar de Horst Wein y de la salvajada que estamos haciendo con los niños durante su formación); tercero, no cambiar esa identidad cada dos años.”
- “Un equipo profesional no puede permitir a sus futbolistas (muy bien pagados) que coman varias veces a la semana en pizzerías y restaurantes de lujo. Hay que educar por y para el rendimiento deportivo. Y si eso no se hace con la cantera, hay que hacerlo ya con los mayores, con la dificultad que conlleva. El entrenamiento silencioso existe.”
- Entrenadores como Lotina, con el libro de estilo en blanco y negro, no son nada beneficiosos para el avence del deporte. Evolución ya, en todos los aspectos. No es de recibo que un club profesional entrene haciendo ´la trenza´ como si tuviesen 10 años. Ni para calentar.”
- “Cristiano, Ibrahimovic, Drogba, Ronaldinho...son fabulosos jugadores individuales de fútbol. Pero son tóxicos para el colectivo. Y el fútbol es un deporte colectivo. En la fuerza, cohesión y coordinación del grupo está el éxito. Ellos se nutren del colectivo para agrandar su imagen, pero le devuelven poco. Messi podría lograr 100 goles en una temporada, pero sería a costa de condenar a la Orquesta Barcelona a la derrota. Cuando el grupo es lo principal, los éxitos son de todos, y todos se benefician.”
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